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La formación médica continuada
(FMC) puede definirse como cualquiera de
las vías por las que los profesionales
médicos realizan su aprendizaje una
vez finalizado el período formal
de formación, e incluye la adquisición
de conocimientos, habilidades y actitudes
que posibiliten la competencia profesional.
Esta formación no persigue la obtención
de un título, sino adaptarse a las
necesidades cambiantes de la profesión
y a los nuevos avances tecnológicos.
El mantenimiento de la competencia es una
necesidad tanto para la sociedad como para
los propios profesionales; persigue como
objetivo último mejorar la calidad
de la asistencia y los resultados de salud
de la población.
En el capítulo anterior se ha tratado
ya la necesidad de la existencia de sistemas
de acreditación de actividades de
formación continuada que seleccionen,
de todas las existentes, aquéllas
consideradas relevantes para el mantenimiento
de la competencia profesional.
Asimismo se han señalado algunos
elementos cualitativos de calidad que debe
incluir cualquier actividad de formación
continuada:
- pertinencia de la actividad respecto
al perfil del profesional al que se dirige.
Se considera un requisito básico,
y
- existencia de objetivos docentes explícitos.
En el presente capítulo se continúan
desarrollando estos elementos de calidad,
abordando más aspectos a considerar
en el diseño de las actividades de
formación continuada, con el fin
de establecer unos criterios generales mínimos
que garanticen su calidad. Se pretende también
conseguir una mayor homogeneización
en la evaluación y acreditación
de dichas actividades.
TIPOS DE ACTIVIDADES
Dada la gran diversidad de actividades docentes,
parece necesario establecer las características
que pueden clasificar y delimitar, en grandes
grupos, los diferentes tipos de actividades.
ACTIVIDADES PRESENCIALES
Son aquellas en las que coinciden físicamente
docentes y discentes.
La gama es amplia, tanto en cuanto a estructura
(conferencia, curso, taller, etc.) como
en duración (de varias horas a días).
Como característica principal destaca
la gran oportunidad de interacción
entre alumnos y docentes, y entre los propios
alumnos, lo que según diversos estudios
realizados aumenta la efectividad de las
actividades de formación continuada.
Por tanto, las características generales
de las actividades de este tipo (metodología,
número de alumnos, contenido teórico
y práctico, entre otras) deben dirigirse
a posibilitar dicha interacción.
El grado de interacción establecido
permitirá distinguir entre las distintas
actividades presenciales.
TALLER
Si bien este término se aplica
de forma amplia a cualquier actividad con
contenido práctico, debería
limitarse a aquellas actividades en las
que la parte práctica es claramente
superior a la teórica. El objetivo
fundamental es el desarrollo de habilidades,
por lo que los alumnos participan de forma
activa ejercitándose en la/s habilidad/es
objeto del taller.
Es la modalidad en la que los discentes
tienen mayor interacción entre ellos
mismos y con los docentes, por lo que es
de especial interés la habilidad
de estos últimos para interaccionar
con los alumnos.
El número de alumnos a los que se
dirige suele ser menor que en otras actividades
por las características de su diseño,
pero en cualquier caso debe existir una
proporción adecuada de discentes
y docentes, aconsejándose no superar
los 6-8 alumnos/docente. En caso contrario,
no se puede asegurar que los objetivos del
taller sean cumplidos de forma homogénea
por todos los discentes.
No existe en la bibliografía acotación
en cuanto al número de horas mínimas
o máximas que debe tener un taller.
La adecuación se valora en función
de los contenidos concretos y los objetivos
a alcanzar. Así, puede realizarse
un taller para el aprendizaje de una técnica
simple y concreta en 2 h, mientras que la
adquisición de otras habilidades
puede exigir una duración de 20 h.
CURSO
Es la modalidad clásicamente
utilizada en formación continuada.
La mayor parte del tiempo es empleada por
el docente en la exposición teórica.
Se dirige a la adquisición de conocimientos
como objetivo fundamental, no siendo el
diseño adecuado cuando se trata de
trabajar con los discentes habilidades o
modificación de actitudes.
A menudo participan varios docentes, en
distintas sesiones, por lo que es necesaria
la existencia de un coordinador que facilite
el contacto entre los diversos ponentes
y vele por dar la mayor coherencia posible
a la actividad.
Como han demostrado numerosos estudios,
el aprendizaje debe ser contextualizado
y significativo. Para ello, debe partirse
de situaciones comunes a los discentes para
incorporar a su bagaje nuevos conocimientos
y habilidades, así como actitudes,
que permitan una adecuada competencia profesional.
Este aspecto, fundamental de toda actividad
docente, corresponde a los contenidos prácticos
que consideramos deben estar siempre presentes
en la modalidad de curso.
Con el contenido práctico se busca
dar al alumno la oportunidad de integrar
los conocimientos teóricos abordados
en el contexto de la realidad cotidiana
para facilitar su comprensión e incorporación
a la práctica clínica. Sin
este componente, la deseada modificación
de la calidad asistencial basada en el conocimiento
adquirido se produce de forma excepcional.
El número de alumnos recomendado
se cifra en alrededor de 30-35 para posibilitar
la interacción con el docente y el
aprovechamiento adecuado.
SEMINARIO
En este caso, la responsabilidad de la organización
de la actividad recae en los alumnos, que
establecen los objetivos docentes en función
de sus necesidades y expectativas, a partir
de una oferta inicial por parte del docente.
Es la respuesta a una necesidad formativa
concreta planteada en un momento dado. Presentan
un desarrollo basado en el trabajo en grupos
pequeños y se dirige a la adquisición
de conocimientos tanto como a la modificación
de actitudes. Suelen ser de corta duración.
Actividades a distanciaEl principal inconveniente
es la no interacción directa con
el docente y con otros discentes, necesaria
en cualquier actividad de formación
continuada, si bien las nuevas técnicas
disponibles pueden paliar este déficit.
Tienen como ventaja permitir un aprendizaje
autodirigido, en el que cada alumno avanza
según sus propias necesidades. Por
otra parte, garantizan una mayor accesibilidad
a la formación continuada, con independencia
de factores como la ubicación geográfica
de los potenciales alumnos. Por estas razones
se trata de un formato muy interesante para
la oferta docente a profesionales en ejercicio.
La aparición de nuevas tecnologías
ha comportado un auge de las actividades
a distancia, que además han diversificado
los formatos clásicos, con la introducción
de CDRom, acceso a la bibliografía
médica e información en Internet,
videoconferencias, etc. Existen también
formatos mixtos que combinan el autoaprendizaje
a distancia del alumno con sesiones presenciales
complementarias.
METODOLOGÍA
La FMC debe incorporar la metodología
de aprendizaje de adultos, centrada en la
participación activa del alumno,
y basarse en los problemas que el médico
debe resolver en su práctica cotidiana,
contemplando los recursos de los que dispone
en su medio habitual.
En toda actividad la metodología
docente debe adecuarse a los objetivos propuestos.
Éste es el criterio básico
empleado en la evaluación de su pertinencia.
La información pasa a ser formación
cuando a unos contenidos de calidad se suma
la metodología docente indicada para
permitir al alumno la incorporación
de los citados contenidos a su perfil profesional.
De lo dicho se deduce que la metodología
docente es un elemento clave en cualquier
actividad formativa. Existe en la bibliografía
un notable desarrollo teórico sobre
las características de diferentes
metodologías docentes, cuyo detalle
sobrepasa el objetivo de estos artículos.
Los organizadores de una actividad de FMC
que solicita acreditación deben aportar
la suficiente información sobre la
metodología docente que se va a utilizar
para garantizar el cumplimiento de los objetivos
docentes. Éste es un aspecto tan
importante, si no más, que el conocimiento
de los contenidos de la actividad para tomar
decisiones sobre la calidad de la actividad
y, por consiguiente, sobre su acreditación.
Estudios realizados indican que las actividades
educativas formales (conferencias o presentaciones
con interacción o discusión
mínima) tienen poca influencia en
la modificación del rendimiento o
los resultados de asistencia sanitaria.
Por el contrario, las actividades que utilizan
técnicas que aumentan la participación,
como modelos de conducta, grupos de discusión,
formación práctica, resolución
de problemas o casos, resultan más
eficaces. Las sesiones secuenciales parecen
también producir un mayor impacto
que las realizadas de forma aislada.
CONTENIDO
TEÓRICO-PRÁCTICO
Los contenidos de cualquier actividad de
FMC deben adecuarse a los objetivos propuestos.Otros
aspectos a considerar son la relación
con el perfil y el punto de partida del
profesional al que se dirige la actividad
en cuanto a conocimientos, habilidades y
actitudes, así como los recursos
de los que se dispone para llevar a cabo
las acciones que se puedan derivar de la
formación que se va a adquirir.
Los contenidos teórico-prácticos
se seleccionarán partiendo de la
mejor evidencia disponible y tras una revisión
exhaustiva de la bibliografía médica.
En su presentación debe evitarse
la utilización parcial de la información
o de datos que puedan introducir un sesgo,
o despertar dudas sobre otros intereses.
Ello es especialmente importante, y deben
extremarse las precauciones, cuando la actividad
cuenta con financiación privada que
pudiera plantear potenciales conflictos
de intereses.
El programa de la actividad debe resumir,
lo más explícitamente posible,
cuáles serán sus contenidos.
En él se enunciarán los diferentes
capítulos y sus subapartados. Se
incluirá también un cronograma
que especifique el tiempo previsto para
tratar los distintos temas, lo que permite
conocer la profundidad y la importancia
que se va a conceder a cada parte.
conceder a cada parte.
En toda actividad de formación continuada
es necesario un abordaje práctico
del contenido teórico, así
como la inclusión de contenido estrictamente
práctico, como ya se ha señalado
con anterioridad. El contenido práctico
debe responder a las necesidades reales
y venir determinado por la práctica
profesional. Ubica al discente en el problema
y en la posibilidad y en la acción
de su resolución, y permite al docente
verificar la adquisición de habilidades.
Para desarrollar el contenido práctico
se ha de prever el tiempo necesario para
ello, pero también el método,
el lugar y los medios humanos y materiales
adecuados.
En el momento de su evaluación, además
del contenido teórico detallado,
la comisión de acreditación
de la actividad debe conocer estos datos.
Mención aparte merecen las actividades
programadas a distancia, ya que por su metodología
pueden acabar siendo meros textos que, en
ocasiones, difícilmente se leen.
Contenidos informativos, en muchas ocasiones
de gran calidad, pero con un nulo potencial
formativo.
Por eso, en las actividades a distancia
la inclusión de casos clínicos
de cierta «profundidad» y en
número suficiente, cuya resolución
deba efectuar el alumno, facilita el aprendizaje
y la deseada interacción entre docente
y discente. Para garantizar el cumplimiento
de estas condiciones la comisión
técnica de acreditación ha
de poder revisar al menos una unidad didáctica
completa.
DURACIÓN
EN HORAS LECTIVAS
Las horas lectivas de cualquier actividad
formativa se valoran en relación
con otros aspectos fundamentales de la actividad:
objetivos, contenido y metodología
docente.
No existe en la bibliografía una
definición de límites estrictos
en cuanto al número de horas mínimas
o máximas de una actividad de formación
continuada, pero sí hay acuerdo respecto
a que siempre deberá ser congruente
con el desarrollo de los objetivos docentes
a alcanzar.
Así, puede realizarse un taller para
el aprendizaje de una técnica simple
y concreta en 2 h. No parece por otra parte
prudente realizar actividades de menor duración,
ya que en muchas ocasiones es difícil
ajustar la planificación prevista
al desarrollo real de la misma; una pequeña
desviación supondría una pérdida
porcentual importante en la actividad. Es
importante conocer la distribución
de horas lectivas en cada sesión,
así como la duración total
de la misma para realizar una evaluación
de la calidad de la actividad. La atención
y el aprovechamiento del discente se reduce
sensiblemente pasadas las 3 h de docencia
de modo continuado; esto debería
tenerse siempre en cuenta al diseñar
actividades de formación continuada.
Por ello, es aconsejable que la duración
total de la sesiones no exceda ese tiempo
y se realice además un descanso intermedio
cada 1,5 h.
En actividades de larga duración
deben cuidarse especialmente el programa
y la metodología, de manera que permitan
mantener el interés del alumno.
Otro aspecto a considerar es la menor accesibilidad
para el alumno por la disponibilidad de
tiempo que ello requiere. En los cursos
a distancia la valoración de las
horas lectivas dada por la metodología
y complejidad de los contenidos teórico-prácticos
determinará el tiempo real a emplear
en su realización. No es por tanto
necesariamente proporcional a la extensión
del material didáctico entregado
al alumno.
IDONEIDAD DE
LOS DOCENTES
Es difícil valorar la idoneidad
del docente basándose sólo
en un perfil, pero deberemos presumirla
cuando de la información proporcionada
por los propios docentes se deduce que:
- el contenido del curso está
relacionado con la actividad básica
y/o especialidad que el docente desarrolle,
y
- el docente se dedica de forma exclusiva
a la formación o acredita tener
experiencia en actividades formativas.
Como en otras situaciones, este criterio
requiere una valoración individualizada,
ya que la ausencia de experiencia docente
previa no presupone falta de idoneidad.
Al abordarse el tratamiento del paciente
en atención primaria se considera
imprescindible la inclusión de profesionales
que trabajen en este ámbito o que
tengan una relación directa con el
mismo, que proporcionen una visión
más próxima a la práctica
cotidiana y con un abordaje que contemple
los recursos, organización del trabajo
y otros aspectos propios de este nivel asistencial
y en muchos aspectos diferenciales respecto
a otros niveles.
Por esta misma razón, es de máxima
importancia que el coordinador del curso
sea un profesional de atención primaria,
especialmente en actividades con contenidos
muy específicos y que requieran la
participación de docentes especializados.
Finalmente, a la hora de «reacreditar»
las actividades, la encuesta de satisfacción
debe incluir ítems relacionados con
la valoración de la capacidad pedagógica,
habilidades de comunicación e interés
hacia el aprendizaje del alumno y de los
docentes que han participado. Esto permitirá
una mejora continua en la calidad de las
actividades docentes, además de constituir
un feedback de alto interés para
el docente.
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